El precio del oro, que está marcando nuevos récords desde hace dos primaveras, superó hoy los 4.800 dólares (USD) por guepardo por primera vez en la historia. La subida se intensificó esta semana con la ascenso de la exterminio arancelaria y el incremento de los bonos de Japón. Y aunque muchos quisieran, bitcoin (BTC) no cuenta la misma historia.
Los alcistas defienden que bitcoin es como oro digital, a pesar de que su precio decayó recientemente, reflejando un comportamiento más seguidor con los activos de aventura que con el del metal precioso. La cotización perdió el soporte psicológico de 90.000 dólares, lo que aviva temores de ver niveles más bajos si la dinámica no se revierte.
Para los entusiastas, bitcoin comparte con el oro características esencia y de modo mejorada. Al igual que el metal precioso, tiene una propuesta limitada pero programada. Esto lo vuelve predecible y resistente a la difusión monetaria y a la pérdida de poder adquisitivo derivada de políticas expansivas. Su escasez está fijada por código, con un mayor de 21 millones de BTC, y no depende de factores físicos o geológicos.
Bitcoin, por otra parte, es fácilmente divisible, resistente a la censura y puede transferirse sin intermediarios, atributos que refuerzan su atractivo como reserva de valía en un mundo digitalizado. Sin incautación, esta conclusión se construye principalmente en el dilatado plazo. A corto plazo, su precio sigue condicionado por la solvencia mundial y el apetito por el aventura, como exhiben los movimientos actuales.
Tensión macroeconómica beneficia al oro
El rally del oro ocurre en un contexto de creciente desconfianza sobre la estabilidad financiera mundial. Mike Novogratz, ex socio de Goldman Sachs y fundador de la empresa de inversiones en criptomonedas Galaxy Digital, vinculó directamente el avance del metal precioso con el maltrato del sistema monetario coetáneo.
“El precio del oro nos indica que estamos perdiendo nuestra condición de moneda de reserva a un ritmo acelerado”, afirmó en relato al rol que ocupa el dólar estadounidense. Encima, advirtió que baratura de bonos a dilatado plazo, ya reportada por CriptoNoticias, siquiera es una buena señal.
Desde esta óptica, el oro está funcionando como termómetro de los desequilibrios fiscales y monetarios, por otra parte de las tensiones geopolíticas. Poco que históricamente lo posiciona como reserva de valía en períodos de crisis.
En contraste, Novogratz se mostró crítico con el desempeño nuevo de bitcoin comparado con el oro. “BTC es decepcionante, ya que sigue recibiendo ventas”, señaló.
Aun así, mantuvo una visión eufórico a más dilatado plazo. “Reitero que necesita subir a entre USD 100.000 y USD 103.000 para recuperar su tendencia alcista. Creo que lo hará con el tiempo”, expresó.
Hay desigualdad informativa sobre activo de refugio
El hecho de que bitcoin no haya reaccionado como refugio de valía frente a la ascenso geopolítica es interpretado de maneras opuestas por distintos analistas. Para el analista del mercado Joe Consorti, esta diferencia no invalida la conclusión del “oro digital”.
“El desplome de bitcoin conveniente a la ascenso geopolítica, en ocasión de competir con el oro y la plata, nos indica lo aventajado que estamos”, explicó, esparciendo la voz de los alcistas inquebrantables. Según Consorti, demuestra que “la viejo desigualdad informativa en los mercados sigue válido”.
Desde esta perspectiva, el mercado todavía no estaría valorando correctamente el potencial de bitcoin como reserva de valía a dilatado plazo. “Este tipo de fijación de precios erróneos es el origen de la riqueza generacional”, sostuvo el analista.
Este argumento se apoya en la idea de que bitcoin aún se encuentra en una grado temprana de apadrinamientodonde los movimientos de corto plazo reflejan más especulación que una valoración estructural de sus fundamentos.
Bitcoin como indicador del apetito de aventura
Mientras algunos no descartan que bitcoin sea mejor que el oro como refugio a dilatado plazo, otros se concentran en su comportamiento como un indicador de los activos de aventura.
Entre ellos está Mike McGlone, estratega de productos básicos de Bloomberg, quien advierte que puede anticipar lo que se viene para el mercado bancario. Observa en ese sentido que aunque este mercado cayó con las tensiones geopolíticas, sigue cerca de máximos históricos.
“Bitcoin como perdedor frente al oro podría marcar el camino”, expresó. Según el analista, la relación entre entreambos activos funciona como un indicador aventajado del apetito por aventura mundial.
En este sentido, cree que, si las acciones agudizan su caída este año, la fortaleza del oro frente a bitcoin habría anticipado ese movimiento. Como otro marco, advirtió que, en caso de que el mercado bancario reactive su resistor y la moneda digital no logre recuperarse frente a la antigua reserva de valía, «el soporte de bitcoin podría colapsar”.
El contraste entre un oro en máximos históricos y bitcoin bajo presión resume la tensión entre el corto y el dilatado plazo. Mientras el metal precioso canaliza la inquina al aventura inmediata, la moneda digital sigue siendo tratada por muchos inversores como las acciones.
Aun así, la novelística del “oro digital” persiste entre los entusiastas de bitcoinque ven en cada corrección una etapa internamente de un proceso de apadrinamiento más amplio. La historia, a su madurez, se definirá no en semanas, sino en primaveras, validándolo como mejor refugio si el mundo entiende su valía.



