Tras una sesión que mantuvo en vilo a todo el ecosistema financiero, el Comité Bancario del Senado, integrado por 13 republicanos y 11 demócratas, votó a valía del tesina de Ley Clarity (Digital Asset Market Clarity Act).
El voto bipartidista final quedó 15-9, con los senadores Ruben Gallego y Angela Alsobrooks uniéndose a los republicanos para sacar el tesina de ley delante de forma bipartidista.
Y aunque no es la meta final, este trámite significa un paso esencia para el entorno regulatorio más arribista y de longevo efecto hasta la vencimiento. Esto porque el documento deja de ser una propuesta de oficina para avanzar en torno a el pleno del Senadoconsolidando la estructura que inició la Ley GENIUS con las stablecoins.
Por abriles, la industria criptomonedas sintió que jugaba un partido donde el árbitro, es afirmar la Comisión de Bolsa y Títulos (SEC), establecía las reglas sobre la marcha a punta de sanciones.
Sin secuestro, tras la votación de hoy, ese desgastado maniquí de ‘regulación por beneplácito’ tiene los días contados. Y eso es porque el ecosistema está a solo un paso de una estructura nítida en la cual la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) asume el control de las materias primas digitales, despejando finalmente el camino para que empresas como Coinbase o Ripple operen bajo el cobijo de la certeza jurídica.
La senadora Cynthia Lummis, estancia esencia en la redacción técnica del texto, ha impulsado esta medida como una utensilio para devolver la competitividad a Estados Unidos.
Como lo informó CriptoNoticias anteriormente, lo más humano de esta ley es que protege al que construye. El texto reafirma que escribir código no es un crimen, otorgando un escudo legítimo a los desarrolladores de software destapado y a quienes ejercen la autocustodia.
La recta final de Clarity en torno a el 4 de julio
Aunque el impulso es muy robusto, en efectividad Clarity todavía no es ley. El tesina ahora pasa al pleno del Senado, donde la pelea será más dura. Para avanzar, se necesitan 60 votoslo que obliga a los republicanos a negociar con varios demócratas.
Luego, el texto deberá reconciliarse con la interpretación que la Cámara de Representantes aprobó en julio de 2025 y si ambas cámaras logran homogeneizar sus criterios al 100%, el texto llegaría finalmente al escritorio del presidente Trump para su promulgación.
La Casa Blanca de Trump tiene penuria de triunfo y fijó la ambiciosa meta de que la ley sea firmada el 4 de julio de 2026, convirtiendo la regulación sobre bitcoin y criptomonedas en el gran trofeo del Día de la Independencia.
Sin secuestro, hay que ser realistas con los tiempos; incluso si el presidente estampa su firma mañana, el periodo de implementación técnica suele tomar entre 6 y 18 meses.
En todo caso, aprobar hoy en el comité es como poseer rebaño la semifinal con un gol en el postrer minuto, Asegura el pase a la gran final, pero todavía sin erigir la copa.
Por lo tanto, el momentum es total y Estados Unidos parece poseer despertado de su insensibilidad regulatorio, pero la verdadera batalla, el voto básico en el pleno del Senado, es la que definirá si esta ley se convierte en una efectividad para todos. La claridad regulatoria está más cerca que nunca, pero en Washington, como en el deporte, el surtido no se acaba hasta que suena el pitazo final.



