El mercado de los activos tokenizados del mundo existente (RWA, por sus siglas en inglés) muestra cifras que, a primera pinta, sugieren una resistente entusiasmo.
La capitalización total de estos activos pasó de cerca de de USD 15.000 millones a comienzos de 2025 a más de USD 35.000 millones en la presente, tal como se ve a continuación:
Internamente de ese universo, las acciones tokenizadas marcaron un mayor histórico cercano a los USD 800 millones. Esto, con un crecimiento de casi 30 veces en lo que va del año. Así se ve en la venidero gráfica:
No obstante, este brinco no necesariamente implica que el mercado haya desarrollado de forma espontánea un apetito masivo por estos productos financieros.
Según un disección difundido en X por el influencer que se identifica como Milk Road, «las acciones tokenizadas no crecieron porque la masa de repente las quisiera, sino porque su emanación finalmente se volvió posible».
Road agrega que gran parte del año se destinó a resolver restricciones regulatorias, de custodia y de cómputo, y que, una vez habilitados algunos rieles compatibles, «la ofrecimiento pudo resquilar casi de la perplejidad a la mañana».
La tokenización impulsada por empresas inmobiliarias
Los datos de CoinShares muestran que la veterano parte del valencia de los RWA se concentra en Ethereum y sus redes de segunda capa. El segmento de veterano crecimiento es el crédito privado, impulsado por empresas que ofrecen préstamos con aval inmobiliaria que pueden liquidarse en días en ocasión de meses.
A esto se suma la rápida expansión de la tokenización de bonos del Reservas de Estados Unidos, un movimiento que apunta a mejorar la eficiencia operativa más que a crear nuevos mercados especulativos.
En ese sentido, la firma destaca que los grandes gestores de activos están adoptando la tokenización como una aparejo estratégica. Iniciativas como el fondo BUIDL de BlackRock, los instrumentos tokenizados con rendimientos del 4% al 6% de Goldman Sachs o el despliegue previsto por HSBC para 2026, reflejan un cambio estructural.
Sin retención, CoinShares aclara que, oportuno a que estos modelos de negocio se basan en comisiones muy bajas sobre activos bajo gobierno, la tokenización «no desbloquea grandes nuevas fuentes de ingresos», sino que alivio la distribución, la fidelización de clientes y reduce costos de oficina administrativa.
Este enfoque contrasta con la novelística más disruptiva que históricamente rodeó a los activos digitales, incluida la de Bitcoin como alternativa al sistema financiero tradicional. Incluso figuras críticas como Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, han obligado el valencia de esta tecnología subyacente, como lo ha documentado CriptoNoticias.
El ángulo permitido y el caso argentino
Desde la perspectiva jurídica, el avance de la tokenización incluso rebate a un proceso de maduración legislatura. Camila Soria, abogada argentina y fundadora de Khoros y la firma CipherLaw, explica a CriptoNoticias que, en los primeros abriles del movimiento de los RWA, se trabajaba con esquemas de cumplimiento preventivo. Mientras que hoy ya existen marcos regulatorios más claros en distintas jurisdicciones, incluidas Europa y Argentina.
Soria detalla que en Khoros desarrollan modelos que no solo tokenizan intereses inmuebles, sino incluso el valencia ya generado. «Si tienes una casa valuada en USD 80.000 y yo invierto USD 20.000, tokenizamos tanto lo que vos tenías como lo que yo aporto. Poco a poco me voy convirtiendo en propietaria», explica.
El objetivo, agrega, es «persistir los intereses raíces con una visión sostenible, que no quede un edificio rancio y que se puedan modificar ciudades enteras».
La abogada distingue entre distintos tipos de tokenización: directa, indirecta y los llamados lentes digitales. A su razón, la tokenización directa, donde el token otorga derechos sobre el activo, es la que mejor se adapta a sectores como el inmobiliario.
No obstante, reconoce que en Argentina existen trabas regulatorias importantes. «La Comisión Franquista de Títulos no está tokenizando directamente activos inmobiliarios, sino instrumentos financieros, y exige estructuras como fideicomisos», señala.
A generoso plazo, Soria prevé que en Argentina «se van a germinar grandes jugadores» de la tokenización de activos. Ello, ya que los requisitos actuales dejan fuera a muchos emprendedores pequeños. Aun así, destaca el interés internacional por el país y un entorno donde, pese a la incertidumbre, la acogida de activos digitales sigue siendo ingreso.
En conjunto, las cifras confirman que la tokenización atraviesa una etapa de expansión acelerada. Pero, más que una fiebre impulsada por el entusiasmo del mercado, los datos y las voces especializadas sugieren que se comercio de un crecimiento competente por condiciones regulatorias y técnicas que recién ahora permiten evaluar cuál será la demanda existente en el tiempo.



