Los acuerdos comerciales firmados recientemente por el gobierno de Estados Unidos con la Unión Europea y Japón, que incluyen aranceles del 15% sobre la mayoría de las exportaciones en dirección a el país norteamericano, fueron presentados como una triunfo para la política foráneo de la Casa Blanca.
Sin bloqueo, según un estudio editorial publicado por la agencia Bloomberg, “no hay cero que celebrar”. Para los autores del texto, Clive Crook y Nisid Hajari, se negociación de pactos que generarán consecuencias negativas en todos los frentes, particularmente interiormente del propio distrito estadounidense.
El editorial sostiene que “en términos económicos estrictos, la afirmación de que Estados Unidos ha nacido ganando de uno y otro conjuntos de negociaciones es simplemente falsa”.
Aunque el gobierno estadounidense ha anunciado que estos acuerdos refuerzan su liderazgo y alejan el peligro de una cruzada comercial prolongada, la ingenuidad —según los analistas— es que los consumidores estadounidenses asumirán la carga de los nuevos impuestos.
“Los aranceles son impuestos. Internamente de poco, los consumidores estadounidenses pagarán la decano parte, si no toda, la subida de costos”, advierten desde Bloomberg.
El emoción no se limita al encarecimiento de productos importados. Todavía afectará el comportamiento de las empresas locales. “Los productores estadounidenses de beneficios rivales enfrentarán menos presión para competir e innovar, y ellos asimismo subirán sus precios”, indica el mensaje.
Esa combinación de factores —menos competencia y más costos— impactará de forma directa sobre la calidad de vida de los ciudadanos. “Con el tiempo, estas fuerzas deprimirán el nivel de vida en Estados Unidos”, señala el texto.
Correcto a los aranceles estadounidenses, el precio de bitcoin (BTC) reaccionó. Entre el 31 y de julio y el 1 de agosto, BTC cayó un 3,14%, al ocurrir de 118.800 a 114.400 dólares. Al cerradura de este reporte, la moneda retrocedió aún más, hasta los USD 113.800, luego de que Trump ordenara el despliegue de submarinos nucleares por tensiones con Rusia.
Aunque la expectativa de mediano plazo para BTC sigue siendo positiva, el impacto inmediato muestra la sensibilidad del mercado en presencia de la nueva política comercial, así como a las decisiones políticas que causan pánico en los mercados.
El nuevo plan impositivo de la Casa Blanca establece un “impuesto universal” del 10% a productos importados desde países con los que Estados Unidos tiene superávit comercial. Para las naciones con las que existe adeudo, se aplicará una tarifa del 15%. En total, son más o menos de 40 países afectados.
Algunos enfrentarán tasas aún mayores: Siria tendrá un impuesto del 41%; Laos y Myanmar, del 40%; Suiza, del 39%; mientras que Irak y Serbia recibirán un 35%. Argelia, Bosnia y Sudáfrica estarán en el 30%, reportó CriptoNoticias.
Una firma que evita mayores tensiones
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, justificó la osadía de firmar el acuerdo con Washington por la pobreza de evitar más tensiones. La funcionaria europea afirmó que el pacto ayudaría a “restaurar la estabilidad y la previsibilidad para consumidores y productores”.
Sin bloqueo, los analistas de Bloomberg consideran que esta afirmación es prematura. “Ojalá fuera así”, alega el editorial. Para los autores, el acuerdo está harto de ambigüedades que aún no han sido resueltas.
Uno de los ejemplos más citados en el estudio es el pacto con Japón. El documento incluye un compromiso de financiación de un fondo estadounidense, por parte de Japón, presentado como un “bono de firma” de 550.000 millones de dólares.
Pero el estudio matiza: “¿Qué implica en realidad el compromiso de Japón de financiar un fondo de inversión administrado por la Casa Blanca? Difícil de sostener”. Y añade: “Los funcionarios japoneses probablemente no lo ven de esa modo”.
La misma desidia de claridad afecta al pacto con la Unión Europea. Aunque se anunció que ciertos beneficios europeos tendrán camino huido de aranceles al mercado estadounidense, el documento no especifica cuáles. “¿Cuáles beneficios? Nadie lo sabe”, señala el mensaje. Según los especialistas estos acuerdos no deben entenderse como tratados completossino como marcos iniciales con numerosos aspectos aún pendientes de definición.
Asimismo, advierten sobre un peligro decano: que estos pactos refuercen la percepción interiormente del gobierno de que puede seguir negociando desde una posición autónomo.
“El supuesto éxito de la establecimiento puede ahora confirmar su creencia de que Estados Unidos es lo suficientemente poderoso como para exigir sumisión, en oportunidad de asociación genuina”, advierten. Esta porte podría afectar no solo la política comercial, sino asimismo la cooperación internacional en áreas como la seguridad, la inversión y la gobernanza mundial.
Para los analistas, el uso reiterado de aranceles como aparato central de política foráneo puede excoriar la credibilidad de Estados Unidos como socio decisivo. “Si en el futuro la Casa Blanca averiguación resolver todas estas disputas reavivando la amenaza de aranceles punitivos, la visión de estabilidad y previsibilidad será solo un espejismo”, advierten Crook y Hajari.
El estudio concluye con una advertencia clara: el enfoque de suscitar fuerza a través de la disrupción podría ser contraproducente. “La fuerza mediante la disrupción es una organización autodestructiva. Tarde o temprano, eso se hará dolorosamente evidente”, escriben.
Pese a los anuncios de éxito por parte del gobierno, los mercados ya muestran signos de tensión. La caída de bitcoin refleja cómo incluso los activos descentralizados reaccionan en presencia de la incertidumbre provocada por medidas proteccionistas. Para los autores del editorial, los nuevos acuerdos no fortalecen la posición mundial de Estados Unidos, sino que podrían debilitarla. El país, aseguran, terminará siendo el que más pierda en esta organización.



