El 16 de abril de 2026, un crónica interno de Citi Research, el equipo de investigación e investigación financiera de de la firma financiera Citigroup, concluyó que combinar bitcoin (BTC) y oro internamente de un mismo portafolio progreso la eficiencia de los retornos sin incrementar el nivel de peligro, en comparación con estructuras tradicionales como la cartera 60/40.
El investigación fue después recogido por medios como CNBC y otros informes del sector financiero, y se enmarca en la revisión de cómo los activos alternativos están modificando la construcción de carteras en un contexto de maduro volatilidad macroeconómica y cambios en la correlación entre mercados.
El documento señala que la creciente apadrinamiento de fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado ha contribuido a que el activo digital muestre un comportamiento más cercano al de instrumentos de peligro tradicionalesreduciendo parcialmente su novelística como cobertura independiente, tal como reportó CriptoNoticias. Este cambio obliga a replantear su rol internamente de la asignación de activos próximo al oro.
Según el analista de Citi, Alex Saunders, una asignación del 5% al oro progreso de forma medible la eficiencia de una cartera. Sin requisa, dividir esa exposición entre oro y bitcoin genera resultados superiores en distintos escenarios de mercado, especialmente frente a modelos tradicionales de inversión.
¿Diversificación sin peligro?
El estudio compara el desempeño nuevo de entreambos activos en un entorno de tensión fiscal y riesgos inflacionarios. En los últimos dos meses, bitcoin registró un avance cercano al 9%mientras que el oro retrocedió cerca de de 4%, en un contexto traumatizado por incertidumbre geopolítica y presión sobre los mercados de bonos.
Por otra parte, el crónica destaca que bitcoin ha mostrado un desempeño relativamente superior al del oro en periodos de amor o inestabilidad en los mercados de renta fija, sugiriendo una dinámica de descorrelación parcial entre entreambos activos en determinados ciclos.
En conjunto, Citi plantea que la combinación de oro y bitcoin puede ofrecer una progreso en la diversificación sin alterar el perfil de peligro completo de la cartera, superando en eficiencia al portafolio tradicional 60/40 bajo distintos escenarios analizados desde 2020.



