La fiebre por las tesorerías basadas en bitcoin se ha convertido en un auténtico polvorín. Lo que comenzó con un anuncio de Cynthia Lummis en junio de 2024 no ha dejado de crecer, sumando incluso el respaldo de Donald Trump. Desde su regreso a la Casa Blanca, la comunidad bitcoiner ha seguido de cerca cada entrevista, explicación y movimiento de cualquier comité bajo la ámbito de David Sacks, apodado el “zar de la IA y las criptomonedas” designado por el presidente. Tanto internautas como figuras del sector coinciden en que, tan pronto como EE.UU. implemente la reserva, bitcoin obtendrá un nuevo nivel de relevancia histórica.
La idea de acumular reservas en BTC ha hato tanta popularidad que, incluso si Trump «olvidara» su promesa de campaña, hay razones para creer que el impulso ya generado difícilmente podría detenerse. Otros países han tomado nota de los beneficios y del veterano beneficio de maniobra financiera que bitcoin podría ofrecerles, por lo que no sería sorprendente que decidieran crear sus propias tesorerías nacionales. No obstante, por ahora todas las miradas están puestas en Trump, pues EE.UU. alberga los mercados financieros más grandes del mundo.
Hace unos días se celebró una conferencia en la Casa Blanca liderada por David Sacks. Las expectativas eran altas respecto a las declaraciones del patrón, pero muchos bitcoiners terminaron decepcionados. No porque Sacks haya ignorado el tema o lo haya descartado, sino porque no habló de una ejecución con data definida, sino de un asunto que aún está en evaluación. Es comprensible que el nuevo gobierno tenga otras prioridades en este momento, y el simple hecho de que el tema esté sobre la mesa ya es un avance. Encima, no es que detrás no haya nulo cosiéndose: al menos 20 estados en EE.UU. están considerando implementar reservas estratégicas basadas en bitcoin.
En este contexto, una pregunta que inquieta a muchos bitcoiners es cuánto tiempo le tomará a Estados Unidos crear esta reserva. Si acertadamente es increíble anticiparse con plena certeza a los planes del gobierno, la orden ejecutiva firmada el 23 de enero –la misma que puso fin al avance de las CBDC– ofrece algunas pistas. Esta orden establece tres fases esencia: una primera etapa de 30 días en la que las agencias deben identificar las regulaciones y directrices que afectan al sector de los activos digitales; una segunda etapa que comprende el doble de tiempo, durante la cual cada compañía regulador debe presentar recomendaciones sobre la modificación, revocación o admisión de normativas, y, finalmente, una etapa de 180 días en la que se entregará al presidente un noticia con parámetros claros y específicos.
Uno de los lineamientos de esa orden respalda lo dicho por Sacks en su fresco conferencia, ya que indica que su equipo analizará la creación de la gestión y definirá sus especificaciones. El noticia señala: «El Comunidad de Trabajo evaluará la creación y mantenimiento de una reserva doméstico de activos digitales y propondrá criterios para su establecimiento, que podría estar vinculada a criptomonedas incautadas legalmente por el Gobierno Federal».
Con cojín en esto, el plazo leve para precisar un entorno regulatorio y evaluar la creación de la reserva sería de seis meses (180 días) desde la firma de la orden ejecutiva. Sin confiscación, eso no significa que la reserva se establecería de inmediato.
En un círculo entusiasta, las regulaciones favorables podrían aprobarse con celeridad, permitiendo que el tesina comience a tomar forma en los siguientes 6-12 meses. Si consideramos un círculo intermedio, donde la propuesta enfrente un intenso debate en el Congreso, su implementación podría retrasarse entre 1 y 2 abriles. Finalmente, en el peor de los casos, los obstáculos regulatorios y políticos podrían frenar cualquier avance, dejando el plan en el halo.
Vale destacar que la estimación de 1-2 abriles en el círculo intermedio se pedestal en los tiempos habituales de los procesos legislativos en Estados Unidos. Cuando una propuesta es debatida en el Congreso, su avance depende de factores como el nivel de consenso, la prioridad que le asignen los legisladores y la presión política o económica. En promedio, las leyes que no son de emergencia pueden tardar meses o incluso abriles en aprobarse, especialmente si enfrentan resistor por parte de ciertos sectores políticos o grupos de presión.
Asimismo conviene mencionar las restricciones impuestas por la Ley de la Reserva Federal. Según Jerome Powell, presidente de la Fed, dicha legislatura limita las inversiones del tira central a activos respaldados por el gobierno de EE.UU., lo que implica que, para incluir BTC en las reservas nacionales, sería necesario enmendar la ley, precisamente, a través del Congreso. No obstante, Trump podría apelar a nuevas órdenes ejecutivas para acelerar ciertos aspectos del plan.
De seguir este camino, el gobierno podría utilizar el Fondo de Estabilización de Cambios del Fisco para mercar bitcoin sin requerir una aprobación legislativa inmediata, allanando así el demarcación para que la reserva se concrete ayer de lo previsto. Habrá que estar atentos al avance de los acontecimientos.



