La Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) anunció una medida que expande formalmente la definición de «stablecoin de plazo». La División de Participantes del Mercado (MPD) incluyó a los bancos nacionales como emisores autorizados de estos activos digitales.
Esta audacia, que se establece en la reemisión de la carta de no movimiento 25-40, permite que dichas instituciones financieras emitan sus propias stablecoins y que estas sean aceptadas como fianza de beneficio en operaciones de mercados de futuros.
El presidente de la CFTC, Michael Selig, destacó que esta aggiornamento norma rebusca integrar a los bancos nacionales en el ecosistema de los activos digitales.
«Durante el mandato auténtico del presidente Trump, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) hizo historia al constituir los primeros bancos nacionales fiduciarios con autoridad para custodiar y emitir stablecoins de plazo», señaló Selig.
Esta medida se fundamenta en la flamante promulgación de la Ley GENIUS, la cual establece un entorno de garantías elegibles que, según el funcionario, coloca a Estados Unidos como «líder mundial en innovación en stablecoins de plazo».
La revisión técnica corrige una omisión previa que no contemplaba explícitamente a los bancos fiduciarios, permitiendo ahora que sus activos funcionen como colateral en cuentas segregadas de clientes.
Una stablecoin de plazo es un tipo de stablecoin diseñada específicamente para funcionar como medio de plazo o baratura en transacciones cotidianas, transferencias o comercio, manteniendo un valía estable.
A diferencia de las stablecoins usadas principalmente como reserva de valía o puente para trading de criptomonedas, las de plazo priorizan características como velocidad de baratura, bajos costos, disponibilidad 24/7, transferencias transfronterizas sin intermediarios y redención garantizada por el emisor (por ejemplo, USDC de Circle, USDT de Tether o EURC en su uso principal para pagos).
El conflicto de los intereses de las stablecoins y la banca tradicional
Este avance regulatorio ocurre en un contexto de incorporación tensión en Washington. Representantes del sector de las criptomonedas y la banca tradicional han mantenido recientemente reuniones en la Casa Blanca para discutir el esquema de ley CLARITY. Esto, en un intento por destrabar el avance constitucional de esa propuesta regulatoria. El principal obstáculo para esta carta es el rendimiento financiero de las stablecoins.
La establecimiento de Donald Trump habría emitido un ultimátum para alcanzar un acuerdo sobre el plazo de intereses antaño de que finalice febrero.
Actualmente, los bancos estadounidenses custodian cerca de 18,61 billones de dólares en depósitos (según datos de la Reserva Federal de enero de 2026). El maniquí bancario tradicional depende de entender fondos con rendimientos nulos o bajos (cercanos al 0,5%) para reinvertirlos en bonos del Caudal.
Por ello, las stablecoins que ofrecen rendimientos directos al favorecido representan, según los bancos, una amenaza para esta estructura. Frente a el temor de una fuga masiva de hasta 6 billones de dólares en depósitos, el vestíbulo bancario presiona por restricciones. Ello, mientras que la industria de los activos digitales propone diversificar la custodia de las reservas en bancos regionales y comunitarios para mitigar el impacto sistémico.
La resolución del conflicto sobre los intereses de las stablecoins será determinante para la asimilación masiva de dólares tokenizados y para la estabilidad de la solvencia que fluye cerca de el mercado de bitcoin. Todo esto, en un año donde la claridad regulatoria parece ser la prioridad de la dietario económica estadounidense.



