El director ejecutante de Coinbase, Brian Armstrong, llamó a la calma en medio de la caída de las acciones de la empresa en Wall Street y defendió que, pese al retroceso especulable, la compañía atraviesa —según él— uno de sus momentos más sólidos.
En un mensaje publicado en la red social X el 17 de febrero de 2026, el directivo afirmó que “Coinbase y las criptomonedas nunca han estado en una posición más sólida”. Encima, el patrón estadounidense planteó que el mercado tradicional estaría subestimando el gravedad del negocio y el papel que juega internamente de la transformación del sistema financiero.
Armstrong contó que respondió durante una sesión con analistas a una consulta sobre por qué Coinbase suele ser “malinterpretada o infravalorada” por Wall Street. En su opinión, la empresa encarna un caso característico del llamado “dilema del progresista”donde tecnologías disruptivas generan resistor entre actores consolidados.
Las mayores innovaciones disruptivas del mundo han seguido este patrón. Baste con ver casos como Uber, Airbnb, los autos autónomos, la acogida de la inteligencia sintético e incluso SpaceX frente a la NASA. Las criptomonedas están disrumpiendo directamente a Wall Street, por lo que tiene sentido que algunos en Wall Street malinterpreten a las criptomonedas o a Coinbase. Los más inteligentes las adoptarán. Los rezagados se quedarán detrás.
Brian Armstrong, fundador y director de Coinbase.
Según explicó Armstrong, mientras una parte relevante de las grandes instituciones financieras ya está adoptando servicios vinculados con criptomonedas, otro segmento mantiene incredulidad. Esta división —señaló— obedece tanto a incentivos económicos como a inercias propias del sistema financiero tradicional.
Resultados operativos frente a presión especulable
Más allá de la novelística estratégica, Armstrong defendió que los fundamentos de la compañía muestran avances relevantes. En los últimos tres primaveras, el exchange ha ampliado y diversificado sus líneas de negocio, reduciendo su dependencia monopolio de las comisiones por compraventa. Recordemos que, tal como CriptoNoticias lo ha reportado, Coinbase es el principal custodio de los bitcoin (BTC) y ether (ETH) que respaldan los ETF.
En la misma publicación de X, el CEO informó que el comba total de trading en Coinbase creció un 156% interanual y que su cuota de mercado se duplicó. Asimismo, aseguró que los activos custodiados en la plataforma se triplicaron en un período de tres primaveras y actualmente cuenta con 12 productos que generan más de 100 millones de dólares anuales cada uno. La empresa además reportó máximos históricos en métricas asociadas a USDC y a su servicio de suscripción Coinbase One.
Armstrong añadió que las cifras bajo normas contables GAAP (Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados en Estados Unidos) incluyen ganancias o pérdidas no realizadas sobre criptomonedas mantenidas en vaivén, lo que puede afectar la recital del beneficio neto. Según sostuvo, si se observan los resultados ajustados, la compañía habría cerrado el posterior trimestre con rentabilidad incluso en un entorno de mercado bajista.
La percepción de mercado es diferente
Pese a estos datos y al optimismo que Armstrong procura transmitir, el precio de las acciones de Coinbase (COIN) continúa reflejando desánimo por parte de los inversionistas.
El retroceso cercano al 50% respecto a su mayor histórico (aprehendido el 18 de julio de 2025) evidencia que una parte del mercado todavía cuestiona la valoración o el ritmo de consolidación del sector.
El contraste entre desempeño eficaz y comportamiento especulable deja abierta la discusión sobre si la contemporáneo cotización alega a una subvaloración temporal (como cree Armstrong) o a verdaderos riesgos estructurales que Wall Street percibe en el ecosistema de criptomonedas.
En este contexto, no puede dejar de observarse que el desplome coincide con un momento de choque de intereses directo entre Coinbase y el sistema bancario tradicional (que tiene gran peso en Wall Street), especialmente en torno a la regulación de las stablecoins y la búsqueda de marcos legales como la Ley Clarity.
Mientras que para Coinbase las stablecoins (como USDC) son una aposento fundamental, para la banca tradicional representan una amenaza a su monopolio.
La desliz de definiciones claras en Washington sobre quién puede emitir estos activos y bajo qué condiciones ha generado un cuello de botella regulatorio que los grandes jugadores de Wall Street utilizan para argumentar su incredulidad, o adecuadamente, para aventajar tiempo mientras intentan exhalar sus propias alternativas.



