A simple sagacidad, parece no existir una conexión método entre las decisiones burocráticas del Lado de Japón en Tokio y el precio de bitcoin (BTC) en los mercados globales.
Sin confiscación, en el mundo de las finanzas globalizadas, estos dos puntos distantes están unidos por un hilo invisible pero poderoso: la solvencia y el mecanismo conocido como aceptar comercio.
Para entender este engendro, hay que imaginar a Japón como una gran fuente de financiamiento crematístico. Durante décadas, el país mantuvo tasas de interés cercanas a cero o incluso negativas. Esto significaba que tomar monises prestado en yenes era extremadamente de ocasión. Los grandes inversionistas aprovecharon esta situación para pedir préstamos masivos en la moneda japonesa.
Aquí es donde entra bitcoin. Esos inversionistas no se quedaban con los yenes; los convertían a dólares u otras divisas para cambiar en activos que ofrecieran un rendimiento mucho longevo, como acciones tecnológicas o activos digitales.
Esta organización de «pedir prestado de ocasión para cambiar caro» es lo que se denomina aceptar comercio. En esencia, parte de la subida de precio de bitcoin en los últimos primaveras ha sido alimentada por este flujo constante de caudal de ocasión proveniente de Asia.
Lo que sucedió recientemente es que Japón decidió cerrar un poco ese espita. Tal como reportó esta mañana CriptoNoticias, al subir la tasa de interés al 0,75% (su mayor desde 1995), el costo de esos préstamos aumentó. Para muchos inversionistas, la operación deja de ser tan rentable.
La tasa de interés en Japón abre un atmósfera riesgoso para bitcoin
¿Cuál es el peligro de este atmósfera? Si el costo del monises sube demasiado rápido, los inversionistas podrían hallarse obligados a traicionar sus activos más líquidos y volátiles —como bitcoin— para respaldar sus deudas en yenes.
Es un impacto de vasos comunicantes: si se retira la solvencia en un extremo (Japón), el nivel muerto en el otro (mercado de activos digitales).
A Dios gracias, en este caso fresco, el mercado no colapsó (al menos, por ahora) porque otro hacedor entró en engranaje: la caudal de Estados Unidos. La inflación reportada en EE. UU. (2,7%) sugiere que el dólar podría debilitarse, lo que hace contrapeso a la situación japonesa.
Bitcoin, al ser un activo completo, se mueve constantemente en este firmeza de fuerzas entre el costo del monises, política monetaria y otros muchos factores macroeconómicos globales.



