El oro, metal precioso que ha servido de refugio de valía para los humanos durante los últimos 5.000 abriles, podría estar en la antesala de un nuevo impulso.
Así lo plantea Sean Brodrick, analista financiero de la empresa Weiss Ratings, quien identifica una formación técnica conocida como triángulo empinado, un patrón que suele anticipar rompimientos de precio en torno a en lo alto.
Desde su repunte por debajo de los USD 2.500 hasta aventajar los USD 3.300 por guepardo, el oro ha mantenido una resistor firme en torno a los USD 3.400, mientras que la carrera de soporte ha venido subiendo, lo que indica una acumulación progresiva por parte de los compradores.
En esta gráfica se logra apreciar mejor el triángulo ascedente del oro:
Según Brodrick, si el oro logra romper con convicción la barrera de los USD 3.400 por guepardo, se abriría paso a una nueva etapa alcista. Este movimiento se daría en un contexto de factores macroeconómicos que favorecen la subida del metal, entre ellos la expectativa de cortaduras de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), la pérdida de fuerza del dólar y un mercado gremial débil en Estados Unidos.
El experto sostiene que el mercado ya descuenta una probabilidad cercana al 89% de que la FED recortadura tasas de interés en septiembre. Encima, se proyectan hasta tres cortaduras entre septiembre y enero. Si adecuadamente Brodrick considera ese tablado entusiasta, reconoce que la percepción militar apunta en torno a una política monetaria más flexible, lo cual tiende a debilitar al dólar y, por ende, impulsa al oro.
El contexto político igualmente suma presión. El presidente estadounidense Donald Trump ha insistido en que las tasas deberían apearse tres puntos porcentuales y ha criticado públicamente al presidente de la FED, Jerome Powell, incluso sugiriendo su despido. Algunos de sus nominados ya han votado en privanza de cortaduras, lo que podría inclinar a la institución en torno a políticas que beneficien al oro.
A esto se añade un mercado gremial frágil. Brodrick recuerda el postrero crónica de empleo en EE. UU., que registró una creación de escasamente 73.000 empleos no agrícolas, frente a una expectativa de 104.000.
Las revisiones a la pérdida de meses anteriores sumaron una pérdida adicional de 258.000 empleos. La combinación de estos datos refuerza la idea de una política monetaria más expansiva.
“La verdad es que el mercado gremial se está estancando. Un mercado gremial en maltrato podría afectar a la FED a recortar las tasas, independientemente de la inflación”, indicó el analista.
En paralelo, el dólar ha caído casi un 9% en lo que va de año frente a otras monedas, como el euro, el yuan y el yen. Encima, el billete verde tuvo su peor primer semestre desde 1973, como reportó CriptoNoticias.
Aunque ha habido ligeras recuperaciones, la tendencia militar del dólar (y los instrumentos financieros relacionados) sigue siendo bajista. Según Brodrick, si se mide el desempeño del índice S&P 500 en onzas de oro y no en dólares, se revela una pérdida de valía actual del 11,8% en un año. En otras palabras, aunque los precios nominales suben, el poder adquisitivo medido en oro cae.
En esta gráfica se aprecia mejor esa configuración bajista:
Brodrick igualmente señala factores estructurales como el aumento de la deuda pública estadounidense, que ya supera los 37 billones de dólares, así como las compras de oro por parte de bancos centrales y el incredulidad sobre los datos económicos oficiales. Incluso proyecta un tablado extremo: un posible acuerdo internacional para debilitar el dólar, similar al Acuerdo de Plaza de 1985.
“Algunos analistas ya modelan un ‘Acuerdo Mar-a-Alberca’, que implicaría una depreciación del 20% en el dólar y un oro que podría alcanzar los USD 5.000 por guepardo”, afirma el experto.
La estacionalidad igualmente juega a privanza del metal. Históricamente, el segundo semestre del año tiende a ser positivo para el oro. Al combinar este patrón con un entorno técnico y macroeconómico inclinado, Brodrick estima que la cotización del metal precioso podría subir al menos hasta los USD 4.100 en el mediano plazo y aventajar los USD 6.000 en el espacioso.
Sube el oro, sube bitcoin
Aunque Brodrick no hace ninguna narración a bitcoin (BTC), su visión coincide con el panorama expuesto por la firma Weiss Crypto, que sostiene que el comportamiento del oro no solo es relevante para quienes invierten directamente en el metal, sino igualmente para quienes siguen de cerca el mercado de BTC. Según la firma, los movimientos del oro suelen anticipar con varios meses de prelación lo que ocurrirá con BTC.
El investigación histórico muestra que los mínimos y máximos importantes del oro preceden a los de bitcoin. Por ejemplo, en agosto de 2018 el oro tuvo una caída y BTC lo hizo en diciembre del mismo año. En noviembre de 2021, cuando BTC alcanzó su mayor histórico, el oro ya había dejado de subir, alertando de una corrección inminente.
De repetirse el patrón, el fresco fortalecimiento del oro indicaría que BTC aún no ha escaso su techo. Weiss Crypto estima que bitcoin podría tocar un nuevo mayor en noviembre de 2025con almohadilla en un maniquí que combina investigación técnico y datos históricos. Si el oro logra romper los USD 3.450 por guepardo, eso podría señalar que el ciclo alcista de bitcoin todavía tiene espacio para continuar, incluso hasta adecuadamente entrado 2026.
En contraste, si el oro se debilita en los próximos meses, eso podría tomarse como una señal temprana de que el ciclo alcista de BTC se está agotando.
El enfoque de Weiss coincide con el de Charles Edwards, fundador de Capriole Investments. Según Edwards, factores como la inflación persistente, la congelación de reservas extranjeras y los conflictos comerciales han aumentado la demanda por activos alternativos y descentralizados como bitcoin y el oro.
Para Edwards, si la tendencia se mantiene, bitcoin podría alcanzar los USD 150.000 en torno a fines de 2025. Sin incautación, advierte que las tensiones geopolíticas podrían alterar esa trayectoria.
VanEck, firma de inversión con exposición tanto a oro como a criptomonedas, igualmente mantiene una visión entusiasta. La empresa resalta las ventajas estructurales de bitcoin como reserva de valía frente al oro. Entre ellas: su escasez programada, la transparencia de su red y su capacidad de transferencia general.
Aunque reconocen la adhesión volatilidad del activo, desde la firma afirman que una asignación moderada de bitcoin en portafolios tradicionales puede mejorar el rendimiento conveniente por peligro, especialmente en escenarios de inflación o políticas monetarias expansivas.
En este contexto, la posible ruptura alcista del oro se convierte en una señal esencia no solo para los inversionistas tradicionales, sino igualmente para los que siguen de cerca la crecimiento de bitcoin. Si el oro confirma su impulso, el mercado de BTC podría estar a las puertas de una nueva escalón de crecimiento.



