Geoffrey Kendrick, presidente general de investigación de activos digitales de Standard Chartered, enciende las alarmas al prever una caída que podría soportar a bitcoin (BTC) hasta los 69.000 dólares en los próximos días.
La predicción, que sitúa el desplome entre el fin de semana y el lunes, llega tras un jueves turbulento en el que bitcoin perdió demarcación por debajo de los 79.000 dólarespara luego recuperarse y estabilizarse en torno a los 84.000 dólares en la marcha contemporáneo.
El examen de Kendrick no pasa desapercibido. “Esa sí que es una caída que me gustaría comprar”, aseguró el entendido, sugiriendo que el descenso podría rasgar una ventana para quienes buscan entrar al mercadodijo a The Block.
Una montaña rusa de precios y liquidaciones
El jueves marcó un punto crítico para bitcoin. Tras caer por debajo de los 80.000 dólares, el mercado mostró señales mixtas.
Kendrick esperaba horizontes masivas de fondos en los ETFtras una saldo de 1.400 millones de dólares el martes, cuando posiciones apalancadas colapsaron bajo el peso de movimientos contrarios a las expectativas de los traders.
Este engendro, global en el trading de futuros, ocurre cuando los operadores usan fondos prestados para amplificar sus inversiones, pero las plataformas cierran automáticamente esas posiciones si las pérdidas superan el ganancia apto.
A pesar de las proyecciones, el día de ayer, los ETF sorprendieron al registrar entradas de renta por 94 millones de dólaresde acuerdo a datos de Coinglass. Esto marcó un libramiento que permitió a bitcoin mantenerse a flote por encima de los 80.000 dólares.
Para Kendrick, este respiro no elimina la posibilidad de más caídas a corto plazo. El mercado, atrapado entre el optimismo y la cautela, observa cada movimiento con atención.
Correcciones: un antiguo conocido de los ciclos alcistas
Ki Young Ju, fundador de CryptoQuant, aporta una perspectiva más amplia. Según él, las correcciones como la contemporáneo forman parte del ADN de los ciclos alcistas de bitcoincomo lo reportó CriptoNoticias.
“Una caída del 30% es global”, afirmó, recordando que en 2021 el precio se desplomó más de un 50% antiguamente de repuntar y alcanzar un nuevo mayor histórico. Para los inversionistas experimentados, estas turbulencias no deberían alterar el pulso.
En ese sentido, Young Ju advierte contra estrategias reactivas. “Comprar cuando los precios suben y entregar cuando bajan es lo peor que se puede hacer”, sentenció. Su mensaje búsqueda calmar a un mercado donde las emociones a menudo dictan las decisiones.
Por su parte, Kendrick mantiene una visión jovial a holgado plazo para bitcoin. En una entrevista con CNBC el 27 de febrero, predijo que bitcoin llegará a los 200.000 dólares este año y podría ascender hasta los 500.000 dólares antiguamente de que Donald Trump concluya su mandato.
Factores como la admisión institucional y una veterano claridad regulatoria en Estados Unidos sustentan su pronóstico.
Instituciones y aranceles: el telón de fondo
El entorno general además juega su papel. La aparición de Trump al poder ha desatado una tormenta en los mercados con su agresiva política de aranceles.
Esta semana, el presidente anunció un 25% de gravámenes a exportaciones de la Unión Europea, encima de medidas contra Canadá, México y China, que ya prometen represalias.
Estas decisiones, sumadas a la resolución de conflictos como los de Rusia-Ucrania e Israel-Lazo, añaden capas de incertidumbre al mercado de los activos digitales.
Kendrick subraya que la estabilización de precios y regulaciones más claras podrían ser el catalizador que las grandes instituciones necesitan para colocar por bitcoin.
“Necesitamos que actores tradicionales como Standard Chartered o BlackRock, con sus ETF, intervengan con fuerza”, explicó.
¿Oportunidad o peligro?
Bitcoin navega aguas turbulentas, con caídas a la perspicacia y promesas de alzas históricas en el horizonte.
La predicción de Standard Chartered sobre un descenso a 69.000 dólares mantiene al mercado en vilo, mientras las tensiones geopolíticas y las dinámicas internas de las criptomonedas dibujan un panorama arduo.
Para algunos, la caída será una puerta de entrada; para otros, una señal de cautela. Lo cierto es que, en este encaje de números y expectativas, nadie tiene la última palabra aún.



