El sistema financiero de Estados Unidos cruzó un borde que amenaza con alterar las reglas del selección crematístico mundial. Esto es poco que la macroeconomista Lyn Alden define como una era de «dominancia fiscal». En este círculo, la magnitud de los déficits públicos eclipsan las herramientas tradicionales de la Reserva Federal (FED), restando capacidad a las políticas de tasas de interés frente a una deuda que parece tener vida propia.
Según Alden, autora del volumen Mosca Rotoesta transformación se gestó tras la crisis de 2008 y alcanzó un punto de no retorno en 2019. Por primera vez en décadas,el endeudamiento divulgado supera la creación de nuevo crédito privadoincluso en periodos de crecimiento.
«Ya estamos en el periodo donde la deuda importa. La devaluación ya está ocurriendo», afirma la analista, señalando que los déficits estructurales, que rondan el 6% del PIB, pasaron de ser un problema contable a convertirse en el motor, y a la vez el molestia, de la riqueza estadounidense.
Este desajuste fiscal enfrenta hoy una barrera que el renta financiero no puede saltar: la existencia física de la energía. Desde el pasado 28 de febrero, el conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán derivó en una crisis de suministros sin precedentes.
Como lo ha repotado CriptoNoticias, el cerradura del cartuchón de Ormuz en marzo bloqueó el tránsito de 20 millones de barriles diarios, evidenciando una vulnerabilidad que el sistema monetario no puede corregir simplemente imprimiendo más divisas.
Sobre ello, Alden es tajante al señalar que aunque los bancos centrales pueden inyectar solvencia para sostener los bonos del Hacienda, «no pueden crear petróleo ni fertilizantes». Esta escasez que encarece el combustible, igualmente fractura la producción mundial de alimentos.
El resultado es una presión inflacionaria que golpea con específico dureza a las economías en expansión, donde el beneficio de maniobra para absorber estos costos es inexistente, como lo explica Alden.
Ya estamos en el período en el que la deuda importa. La degradación ya está ocurriendo. Esa es una especie de chispa que colma el vaso. Si la gentío no puede ir a trabajar, si no pueden encender las luces, se genera una catástrofe. Lo que más me preocupa es lo que está sucediendo en el cartuchón de Ormuz por la escasez de energía, la escasez de componentes crudos. Si permanecen cerrados el tiempo suficiente… la escasez de energía o la escasez de alimentos son el peor círculo para cualquier riqueza. La Reserva Federal no puede imprimir petróleo.
Lyn Alden.
El papel de Bitcoin frente a el agotamiento del maniquí tradicional
Frente a un sistema fíat que Alden considera anclado en las limitaciones de los abriles 70, surge Bitcoin como una infraestructura de pagos alternativa. La economista argumenta que, mientras el oro dependía de intermediarios financieros lentos para saldar transacciones, bitcoin ofrece una rebaja final casi inmediata. Para Alden, esto es una vía para eliminar las capas de confianza en instituciones que hoy se ven obligadas a monetizar deuda para mantenerse a flote.
¿Existe la posibilidad de que este sea el posterior ciclo de deuda? ¿Podría ser este el que verdaderamente rompa el sistema fíat? Creo que podría. El sistema fíat tal como lo conocemos sólo se remonta a los abriles 70. El comercio se realiza a nivel mundial. Son esos intermediarios los que tienen todo el poder. Hasta los albores de Bitcoin, no había una rebaja rápida y ahora tenemos alternativas.
Lyn Alden.
Para comprender la postura de Alden, es necesario distinguir entre la velocidad de un plazo y su confirmación definitiva. En el sistema contemporáneo, cuando usamos una plástico, la transacción es instantánea, pero la rebaja, el movimiento auténtico del monises entre bancos, puede tardar días o semanas. Históricamente, esa parsimonia obligó al mundo a servir de intermediarios financieros que «garantizaban» el monises mientras este llegaba.
Alden sostiene que bitcoin rompe este esquema al permitir que el activo se mueva y se liquide finalmente en minutos, eliminando la escazes de tener fe en instituciones que hoy están bajo la presión de la deuda estatal.
Bitcoin es lo contrario al fíat. Es escaso, descentralizado y matemáticamente establecido… Hay dos razones por las que ausencia detiene este tren. Esas son las matemáticas y la naturaleza humana. Bitcoin es el espejo de este sistema y la mejor protección contra él.
Lyn Alden.
Sin bloqueo, el camino no está exento de debate. Mientras parte de Wall Street confía en que la inteligencia industrial genere un brinco de productividad capaz de diluir el peso de la deuda, la existencia de 2026 plantea un panorama de escasez regional y precios elevados.
Con el flujo comercial del Reprimido de Ormuz limitado a su mínima expresión y una deuda que se alimenta de sus propios intereses, el observación de Alden sugiere que el fin de la era fíat es un proceso de transición que ya se refleja en el destrucción del poder adquisitivo mundial.



