El precio de USDT en Venezuela ha caído más de 6,5% en los últimos 7 días. En ese período, pasó de 682 bolívares (moneda doméstico venezolana) por USDT el pasado 28 de marzo a rondar los 634 al momento de redacción de este artículo, la mañana de este sábado 4 abril.
Con esta caída, la brecha cambiaria -que se pedestal en el diferencial de precio entre la stablecoin y otros mecanismos de paso a dólares en Venezuela- se ve disminuida .
Especialmente, cuando los demás mecanismos, como la tasa fijada diariamente por el Lado Central de Venezuela (BCV) y las subastas de dólares en la banca doméstico, han aumentado su cotización del dólar.
En Venezuela ha ocurrido cierta flexibilización flamante en cuanto al paso a dólares. Pero todavía hay un control de cambio que impide a los venezolanos conseguir independientemente a dólares en cualquier momento. Los mecanismos de traspaso en la banca doméstico varían diariamente en horarios y condiciones, y la tasa de cambio flagrante ronda los 570 bolívares por dólar, luego de acaecer estado en 550 bolívares por dólar.
Esa tasa se ha mantenido desde el pasado lunes 30 de marzo, cuando fue ajustada al subida por los bancos del país. Pero la cotización de USDT ha bajado.
Encima, el Lado Central de Venezuela fija diariamente una tasa de intercambio que rige el comercio formal en el país. Esta es conocida como la tasa BCV, y suele mantenerse muy por debajo de las cotizaciones tanto de USDT como de las subastas en los bancos. Esta semana, dicha tasa pasó de 471 a 474 bolívares por dólar. Pero la población no puede comprar dólares a ese precio.
Tras esos ajustes, la brecha pasó de 682-550 (21,43%) a 634-570 (10,63%) entre USDT y los dólares de las subastas en bancos. En cuanto a la tasa BCV, la brecha pasó de 36,6% a 28,8% en una semana.
La velocípedo cambiaria en Venezuela
Esta caída en la cotización de USDT ha impactado directamente en lo que se conoce popularmente como la «velocípedo cambiaria»un aberración que aprovecha la disparidad entre las distintas tasas de cambio que conviven en la bienes venezolana.
Cuando la brecha entre el dólar oficial (BCV) y el USDT se reduce, el ganancia de fruto para quienes realizan arbitraje disminuye. Históricamente, los usuarios suelen comprar divisas a la tasa más desaparecido habitable (las subastas en bancos nacionales) para luego venderlas en mercados P2P, principalmente el de Binance. De ahí que la tasa del USDT sea popularmente conocida como «tasa Binance».
Con estos movimientos, quienes operan en los mercados p2p obtienen un beneficio por la diferencia de precios. Sin secuestro, con USDT bajando y el BCV subiendo sutilmente, este incentivo se debilita.
Como hemos reportado en CriptoNoticias, nuevas medidas para la traspaso de dólares en bancos venezolanos este año han facilitado al paso a dólares electrónicos,. La banca doméstico ha otorgado tarjetas prepagadas para consumos con dólares en ruta. Esa es la tasa que hoy ronda los 570 bolívares por dólar.
Inscripción demanda, sitio de tarjetas y apetito limpio
Desde entonces (febrero de este año), ha habido una altísima demanda de cambiar esos dólares comprados en los bancos por USDT u otras plataformas como Zinli o Wally. Esa demanda ha provocado dificultades: caídas en los sistemas, aumentos inesperados en la tasa de USDT en países como Panamá. La situación llevó a diversas medidas tomadas desde dichas plataformas, incluyendo a Binance.
Entre dichas medidas, destacan el aumento de tarifas de recarga en Wally y bloqueos en Zinli. En el caso de Binance, llegaron a aplicar controles de aventura a las compras con tarjetas de Venezuela y la autorización de la pasarela BPay Universal para comprar activos digitales usando tarjetas vinculadas a cuentas en dólares de la banca venezolana.
A pesar de que la brecha se ha estrechado, la dificultad para conseguir de forma masiva y constante a las divisas bancarias mantiene vivo el interés por el USDT. Para el venezolano global, la stablecoin de Tether sigue funcionando como un refugio de valía y un método de plazo más ágil que los mecanismos tradicionales. Incluso cuando la rentabilidad de las operaciones de arbitraje se encuentre en uno de sus puntos más bajos de las últimas semanas.



