La Corte Suprema de Estados Unidos permitió al presidente Donald Trump destituir temporalmente a los miembros demócratas de dos juntas laborales federales. Esta audacia suspende órdenes judiciales que protegían a Cathy Harris, de la Comité de Protección de Sistemas de Mérito, y a Gwynne Wilcox, de la Comité Franquista de Relaciones Laborales, de ser despedidas antiguamente del fin de sus mandatos.
El presidente del tribunal, John Roberts, actuó en nombre de la corte, deteniendo los fallos de dos jueces federales de Washington. Esta medida, conocida como suspensión administrativa, otorga a los nueve jueces tiempo para evaluar la solicitud del gobierno de estrechar esas órdenes mientras avanza el juicio. Roberts dio a los abogados de Harris y Wilcox hasta el 15 de abril para contestar.
El Unidad de Rectitud argumentó frente a la Corte Suprema que los fallos de tribunales inferiores generaron una situación insostenible. Según los abogados del Gobierno, el presidente no debería delegar su autoridad ejecutiva a líderes de agencias que discrepan de sus objetivos políticos, ni siquiera por un día, mucho menos durante meses de juicio.
Esta movimiento se enmarca en los esfuerzos de Trump por controlar agencias federalestradicionalmente independientes del Ejecutor. Su organización incluye despidos masivos, desmantelamiento de organismos, designación de aliados en puestos esencia y remoción de funcionarios de carrera.
La audacia de la Corte Suprema marca un precedente que podría ocupar más allá de las juntas laborales. Esto podría allanar el camino para que Trump desafíe la independencia de la Reserva Federal (Fed), dirigida por Jerome Powell.
La Fed, con una corporación de siete gobernadores designados por el presidente y confirmados por el Senado para mandatos de 14 primaveras, opera con autonomía. Powell, quien preside la corporación hasta mayo de 2026, ha claro que no renunciará ni puede ser despedido legalmente por el presidente. Sin bloqueo, la Ley de la Reserva Federal no especifica claramente los términos para remover a su presidente, lo que genera incertidumbre.
Trump y Powell han mantenido tensiones públicas desde hace primaveras. El presidente ha criticado las políticas monetarias de la Fed, especialmente las tasas de interés, que considera perjudiciales para sus objetivos económicos.
Aunque destituir a Powell no garantiza cambios inmediatos en la política monetaria —cedido que el Comité Federal de Mercado Rajado, liderado asiduamente por el presidente de la Fed, incluye 12 miembros—, la influencia de Trump podría alterar su dinámica. Si Powell fuera removido, el comité podría mantenerlo como líder, preservando su control sobre las tasas.
Un desacierto histórico
En todo caso, el desacierto de la Corte Suprema es gastado como histórico en EE. UU. Su potencial para romper un precedente de larga data y redefinir el poder presidencial sobre agencias independientes lo distingue, aunque su impacto final dependerá de cómo evolucione el caso y sus consecuencias prácticas.
Voces republicanas, como el senador Mike Lee de Utah, y figuras como Elon Musk, al frente del Unidad de Eficiencia Ministerial, han respaldado una maduro intervención de la Casa Blanca en la Fed. Esta postura refuerza la visión de Trump de centralizar el control del gobierno.
La batalla por las juntas laborales refleja una organización más amplia. Trump ha despedido a miles de empleados federales y reestructurado agencias para alinearlas con su dietario. La corporación de méritos, por ejemplo, ha sido un freno a los despidos de trabajadores en período de prueba. Su audacia de reincorporar personal desafía directamente las políticas de reducción de plantilla.
El juicio en curso determinará si los despidos de Harris y Wilcox se mantienen. Mientras tanto, la suspensión de la Corte Suprema fortalece la posición de Trump. En el contexto financiero, expertos observan cómo este enfrentamiento podría influir en mercados como el de bitcoin (BTC), tal como ha reportado CriptoNoticias.
Esta audacia sumarial llega en un momento crítico. Con Trump consolidando poder tras su retorno al cargo, las agencias federales enfrentan una presión sin precedentes. La independencia de la Fed, un pilar del sistema financiero estadounidense, podría ser el próximo objetivo.
Aunque el desenlace permanece incierto, el desacierto del miércoles establece un punto de inflexión en la relación entre el Ejecutor y las instituciones autónomas. Los próximos pasos de la Corte Suprema y la respuesta de los afectados definirán el ámbito de esta reconfiguración del poder en Washington.
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