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Friday, March 27, 2026

Una crisis del crédito privado estaría a punto de estallar ¿Bitcoin es el escape?

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El analista financiero, Charles Hugh Smith, publicó esta semana una advertencia que merece atención: el sistema financiero universal está sentado sobre una granada de tiempo fabricada con crédito despreciado.

No es una novedad que cualquiera haga este diagnosis, pero la mecánica que Smith describe es más precisa y más inquietante que el alarmismo genérico.

El argumento central es sencillo: el crédito puede crearse en cantidades virtualmente ilimitadas con unos pocos clics, mientras que las inversiones productivas crecen de forma incremental, lenta, costosa. Esa irregularidad es, según el autor, la esencia de todo lo que viene posteriormente.

¿A dónde va ese exceso de crédito si no puede absorberse en proyectos productivos? A activos existentes. A viviendas, acciones, bonos, negocios ya construidos.

Los más ricos —con maduro patrimonio y mejor calificación crediticia— acceden al hacienda más despreciado y lo usan para comprar lo que los demás no pueden sufragar.

«Construir una nueva empresa lleva tiempo y es riesgoso. Es mucho más factible comprar un activo existente», sostiene Smith. El resultado es una hélice: más crédito eleva el precio de los activos, activos más caros sirven de colateral para tomar más crédito, y revés a asomar.

Smith ilustra el problema con dos datos duros. Si el índice S&P 500 hubiera crecido en ristra con el PBI desde la crisis de 2008, hoy estaría en torno a los 3.450 puntos, no en los 6.500 actuales. Y si el precio de la vivienda en Estados Unidos hubiera seguido la inflación, valdría un 40% menos de lo que vale hoy.

No son anomalías menores: son, de acuerdo con el autor, la huella digital de décadas de crédito mal asignado.

El argumento se vuelve más explosivo cuando Smith deje de renta privado. Los fondos de renta privado, dice, no están interesados en crear falta nuevo. Su negocio es comprar negocios ya existentesestablecer monopolios locales y subir precios.

El renta privado no está interesado en iniciar nuevas empresas; está interesado en establecer monopolios localizados porque estos son muy rentables y de bajo aventura.

Charles Hugh Smith, escritor y analista financiero.

Lo que hace posible esa táctica es exactamente lo que hace posible la burbuja inmobiliaria: crédito despreciado y exuberante para quienes ya tienen más.

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Los más ricos pagan menos impuestos

Hay poco más que Smith señala y que conviene subrayar: el mecanismo fiscal que permite a los más ricos morar sin sufragar impuestos. En ocupación de entregar activos y resolver ganancias de renta, se endeudan contra su patrimonio para financiar sus gastos corrientes.

Los intereses son deducibles. No hay renta, no hay impuesto a la renta, no hay aportes a seguridad social. El sistema no solo concentra riqueza: está diseñado, con o sin intención, para que esa concentración no tribute.

¿Quién fabricó este sistema? Smith no esquiva la respuesta: la Reserva Federal (FED). Según él, si la multitud se siente más rica, gasta más. Lo que nadie calculó —o nadie quiso calcular— es que los únicos que en realidad se sintieron más ricos fueron los que ya lo eran.

El economista que anticipó 2008 deje de «tormenta perfecta»

El diagnosis de Smith no llega solo. Como informó CriptoNoticias el 16 de marzo, el economista Richard Bookstaber —obligado por deber anticipado dinámicas esencia de la crisis de 2008— publicó en Los New York Times una advertencia convergente: el sistema financiero flagrante es más frágil de lo que sugieren los indicadores.

El concepto central de Bookstaber es el de un sistema «estrechamente acoplado», donde un sentencia regional puede esquilar a un colapso universal. Y el conexión más débil de ese sistema es, precisamente, el crédito privado: un mercado que creció aceleradamente fuera de la regulación bancaria tradicional y que hoy muestra las primeras señales de tensión.

Grandes fondos como el HPS de BlackRock y el BCRED de Blackstone ya tuvieron que ejecutar solicitudes de retiro que superaron sus límites trimestrales.

Un problema creciente de solvencia

El problema estructural es de solvencia: mientras las acciones se venden en segundos, los préstamos a empresas privadas no tienen mercado rápido.

Por lo tanto, cuando los inversores piden su hacienda en masa, los gestores se ven forzados a entregar sus activos más líquidos —generalmente acciones de grandes tecnológicas— para obtener efectivo, propagando el estrés del mercado privado al divulgado.

A esto se suma una amenaza específica que Bookstaber señala con precisión: la inteligencia fabricado podría dejar obsoletos los modelos de negocio de numerosas empresas de software que hoy se financian precisamente mediante crédito privado.

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Un exploración de la sociedad suiza de servicios financieros, UBS, estima que eso podría suscitar hasta 120.000 millones de dólares en impagos adicionales para finales de 2026. En un ambiente extremo, la tasa de incumplimiento podría alcanzar el 15%.

Los fondos ya están cerrando la puerta

Lo que hasta hace poco era una advertencia teórica tiene nombre, patronímico y cifras.

Iñaki Apezteguía, autor invitado de CriptoNoticias, documentó el 13 de marzo el momento exacto en que la tensión dejó de ser hipotética: «Mientras Wall Street seguía vendiendo el ‘credito privado‘ como el activo más estable del planeta, con una volatilidad de descripción de hadas del 1,71%, los fondos más grandes de Estados Unidos acaban de prender fuego a la ilusión».

El caso más ilustrativo que documenta Apezteguía es el del Cliffwater Corporate Lending Fund (CCLFX), uno de los fondos de crédito privado más grandes de Estados Unidos con 32.500 millones de dólares bajo gobierno.

Este fondo prometía a sus inversores la posibilidad de retirar renta cada tres meses, con un tope del 5% trimestral. Las solicitudes de retiro llegaron al 7% —algunos reportes hablan del 14%—, rompieron ese tope y el fondo tuvo que ajustar activos de emergencia, con ofertas que llegaron a un 10% por debajo del valencia que ellos mismos declaraban.

«No estamos en presencia de un simple desajuste temporal»

«Lo que estamos viendo no es una corrección pequeño de su sistema de valencia; es el primer gran aviso de que el sistema de rendimientos ‘seguros’ tiene los pies de pústula», escribe Apezteguía.

Según Apezteguía, el detonante, como en el exploración de Bookstaber, es la inteligencia fabricado: con un 19% del hacienda prestado a empresas de software que hoy sufren por el avance de la IA, el pánico por el vallado de empresas endeudadas y el ruido geopolítico se combinan para que los inversores prefieran salir.

«No estamos en presencia de un simple desajuste temporal; estamos viendo cómo activos que se vendieron como seguros pierden su valencia fundamental», concluye.

No habrá rescate acondicionado

La pregunta que Smith, Bookstaber y Apezteguía dejan abierta —desde ángulos distintos— es cuánto puede durar esto. La FED ya tiene más de dos billones de dólares en títulos respaldados por hipotecas en su vaivén.

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Cuando la burbuja flagrante se desinfle —Smith dice «cuando», no «si»—, no habrá rescate acondicionado del mismo tipo que en 2008. «Las asimetrías de escalera cederán en presencia de la seriedad», escribe.

Smith cierra con dos ideas que suenan simples pero pesan: es más difícil que las cosas salgan mal cuando no tenés deuda. Y el miedo, cuando llega, escalera mucho más rápido que la codicia. En un sistema construido sobre crédito desproporcionado y activos ilíquidos, esa velocidad podría ser devastadora.

¿Se verían beneficiados bitcoin y las criptomonedas?

Desde la pandemia de COVID-19 en 2020, bitcoin nos está demostrando que mantiene gran correlación con los mercados tradicionales. Por lo tanto, cada vez que los principales índices caen… bitcoin suele seguir el mismo camino bajista.

Pero, ¿qué tal si esta vez es diferente? Apezteguía, en el texto aquí mencionado, señala que el caos del crédito privado podría ejecutar como catalizador para dos alternativas que ya están tomando forma.

  • La primera es bitcoin: a diferencia de los fondos de crédito privado, «ofrece solvencia universal las 24 horas, los 7 días de la semana», «su precio lo marca el mercado vivo cada segundo, reflejando la verdad al instante» y «no tiene intermediarios que puedan ‘cerrar la puerta’ ni contratos que te atrapen en sectores obsoletos cuando el mercado se pone nervioso».
  • La segunda serían los activos del mundo vivo (Positivo World Assets o RWA) tokenizados: proyectos como Ondo, Centrifuge, Maple, Goldfinch o Figure ofrecen, según Apezteguía, exactamente lo que las estructuras tradicionales no pueden dar hoy, que es transparencia total y valuación en tiempo vivo auditable en la red.

La paradoja más llamativa que señala: mientras BlackRock frena retiros en su fondo de crédito privado tradicional, al mismo tiempo potencia su fondo tokenizado BUIDL llevándolo a Uniswap.

«No estamos en presencia de el fin del crédito privado, sino en presencia de su transformación definitiva», escribe Apezteguía. «El hacienda inteligente está migrando de estructuras opacas y bloqueadas en torno a bitcoin y la infraestructura de criptomonedas, que resuelve los problemas de confianza que Wall Street ya no puede ocultar».

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